Meknes

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Meknes, la ciudad imperial de Moulay Ismail

Meknes es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto con Fez, Marrakech y Rabat. Su centro histórico fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1996, por conservar de manera excepcional el trazado y los monumentos de una capital magrebí del siglo XVII. (UNESCO World Heritage Centre)

Lo que hace especial a Meknes es que en ella conviven la antigua medina y la enorme ciudad imperial construida por el sultán Moulay Ismail.


Un poco de historia

Los orígenes de Meknes se remontan al siglo XI, cuando los almorávides establecieron aquí un asentamiento militar. El nombre procede de los Meknassa, una importante tribu bereber que dominaba buena parte del este de Marruecos. (UNESCO World Heritage Centre)

Posteriormente la ciudad pasó por manos almohades y meriníes. Durante el periodo meriní adquirió mayor importancia y se construyeron mezquitas, madrasas y otros edificios públicos. La llegada de población procedente de al-Ándalus también contribuyó a enriquecer la ciudad y su cultura. (UNESCO World Heritage Centre)

Pero el gran momento de Meknes llegó a finales del siglo XVII.

Moulay Ismail y la gran transformación

En 1672, Moulay Ismail se convirtió en sultán y eligió Meknes como capital. Durante su largo reinado, hasta 1727, emprendió un gigantesco programa de construcción.

Quería convertirla en una capital digna de su poder: levantó palacios, jardines, mezquitas, almacenes, caballerizas, graneros, fortificaciones y enormes murallas. La ciudad imperial llegó a estar separada de la medina tradicional por sus propias murallas y espacios ceremoniales. (UNESCO World Heritage Centre)

El resultado fue una ciudad monumental de estilo hispano-morisco, en la que se mezclaron elementos de tradición islámica con influencias europeas. Precisamente esta combinación es una de las razones por las que la UNESCO considera excepcional el conjunto histórico de Meknes. (UNESCO World Heritage Centre)


¿Qué ver en Meknes?

1. Bab Mansour: la gran puerta de Meknes

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Si hay una imagen que identifica Meknes es Bab Mansour, la monumental puerta que se abre frente a la plaza El Hedim.

Es una auténtica maravilla de la arquitectura hispano-morisca, decorada con azulejos de zellige, mosaicos, mármol y motivos geométricos. La monumentalidad de la puerta da una buena idea de lo que Moulay Ismail pretendía transmitir al entrar en su capital.

La puerta recibe el nombre de Mansour al-‘Alj, asociado tradicionalmente al arquitecto o constructor que participó en su realización.


2. Plaza El Hedim

Justo delante de Bab Mansour está la Place El Hedim, uno de los grandes espacios abiertos de la ciudad histórica.

Es un buen lugar para sentarse y observar el movimiento de Meknes antes de entrar en la medina. También funciona como transición entre la ciudad tradicional y la monumental ciudad imperial.

La oficina de turismo marroquí considera Bab Mansour uno de los grandes ejemplos del arte hispano-morisco y sitúa la plaza El Hedim como uno de los puntos centrales de la visita. (Visitar Marruecos)


3. La medina

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Después de contemplar la monumentalidad de la ciudad imperial, merece la pena perderse por la medina.

Es menos laberíntica y quizá menos abrumadora que la de Fez, pero precisamente por eso puede resultar más agradable para pasearla tranquilamente. Hay zocos, talleres de artesanos, pequeñas plazas, mezquitas, antiguas fondouks y casas tradicionales.

La propia UNESCO destaca que la ciudad histórica conserva elementos del antiguo tejido socioeconómico: mercados, mezquitas, baños, fondouks y viviendas. (UNESCO World Heritage Centre)


4. Mausoleo de Moulay Ismail

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Este es uno de los lugares fundamentales para entender Meknes.

Aquí está enterrado Moulay Ismail, el sultán que convirtió Meknes en capital imperial.

El mausoleo no destaca únicamente por la tumba: son especialmente bonitos los patios, fuentes, yeserías, mosaicos y decoración tradicional marroquí.

Además, tiene un valor simbólico enorme: después de recorrer las murallas, puertas, almacenes y palacios construidos por él, aquí se encuentra el lugar donde descansan sus restos.


5. Heri es-Souani: los graneros reales

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Uno de los lugares más impresionantes de la ciudad son los enormes Heri es-Souani, los antiguos graneros y almacenes reales.

Son grandes edificios de gruesos muros y enormes salas abovedadas que formaban parte del complejo imperial de Moulay Ismail.

Su función era fundamental: una capital no podía depender únicamente de las cosechas del momento. Había que almacenar enormes cantidades de grano y otros suministros para alimentar a la población, al ejército y a la corte.

La monumentalidad de estos almacenes es precisamente lo que impresiona: no parecen simples graneros, sino auténticas construcciones palaciegas.


6. Las caballerizas reales

Junto a los almacenes se encontraba el complejo destinado a los caballos del sultán.

Las dimensiones que tradicionalmente se atribuyen a las caballerizas muestran la escala del proyecto de Moulay Ismail y de su ejército.

Es otro de esos lugares donde la arquitectura sirve para explicar la historia: Meknes no era solamente una ciudad bonita, sino una capital militar y política.


7. Las murallas y puertas

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Meknes conserva un extraordinario sistema de murallas, bastiones y puertas monumentales.

La UNESCO señala que las murallas pueden alcanzar unos 15 metros de altura y que el conjunto constituye un ejemplo excepcional de ciudad fortificada del Magreb. (UNESCO World Heritage Centre)

Merece la pena fijarse en cómo las murallas van definiendo la ciudad y separando la medina de la antigua zona imperial.


8. Medersa Bou Inania

La Bou Inania es una de las antiguas escuelas coránicas de Meknes y un buen ejemplo de arquitectura religiosa meriní.

Aunque la Bou Inania de Fez suele eclipsarla, la de Meknes permite apreciar muy bien los elementos característicos de este tipo de arquitectura: zellige, madera tallada, yesería y patio central.

La propia Oficina Nacional de Turismo la incluye entre los cinco lugares destacados de Meknes. (Visitar Marruecos)


9. Museo Dar Jamai

El Museo Dar Jamaï (también escrito Dar Jamai o Dar Jama’i) es un museo situado en Mequinez, Marruecos. En él se exponen una serie de artefactos y objetos de arte de la ciudad y otras regiones de Marruecos. Está ubicado en un palacio de finales del siglo xix construido por la familia Jama’i, que también construyó el Palacio Jamai de Fez.


Y muy cerca: Volubilis

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A unos kilómetros de Meknes se encuentra Volubilis, el gran yacimiento romano de Marruecos.

No pertenece a la ciudad de Meknes, pero geográficamente está tan cerca que tiene todo el sentido incluirlo como excursión desde la ciudad.

Fue una importante ciudad de la Mauritania romana y conserva restos extraordinarios: el arco de triunfo, el Capitolio, basílicas, columnas y magníficos mosaicos. La UNESCO lo incorporó a la lista del Patrimonio Mundial en 1997. (UNESCO World Heritage Centre)


Moulay Idriss Zerhoun

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Otra excursión interesante es Moulay Idriss Zerhoun, ciudad santa situada entre Meknes y Volubilis.

Está asociada a Idris I, fundador de la dinastía idrisí y figura fundamental en la historia del islam marroquí. La ciudad se extiende por las laderas del Zerhoun y tiene un aspecto completamente diferente al de Meknes. (UNESCO World Heritage Centre)