Tinerhir

Tinghir nació y creció alrededor del agua del río Todra. El río permitió desarrollar un extenso oasis de palmeras, huertos y cultivos en un entorno extremadamente árido. La ciudad se encuentra precisamente en la salida de las gargantas del Todra, en una posición estratégica entre las montañas y las rutas que comunicaban el sur marroquí con el interior.

Durante siglos, la población se organizó alrededor del oasis, los ksour (pueblos fortificados) y las kasbahs. La arquitectura tradicional utilizaba principalmente adobe y tierra, materiales perfectamente adaptados al clima.

Uno de los elementos históricos más interesantes es el antiguo mellah de Aït El Haj, el barrio judío. Sus estrechas calles y construcciones de adobe recuerdan la presencia histórica de comunidades judías en esta parte del sur de Marruecos. La Oficina Nacional de Turismo lo señala específicamente como uno de los lugares donde descubrir una parte importante de la historia de Tinghir.

La ciudad también estuvo vinculada a la poderosa familia El Glaoui, que ejerció una gran influencia en el sur de Marruecos durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX.


Qué ver en Tinerhir

El palmeral de Tinghir

Es probablemente lo que mejor define la ciudad.

Desde los miradores se contempla una enorme franja verde de palmeras datileras, olivos, huertos y pequeños campos, atravesada por canales de riego y rodeada por las montañas desnudas.

El contraste es espectacular: verde intenso abajo, paredes rojizas y ocres arriba.

Kasbah de El Glaoui

La Kasbah de El Glaoui domina la ciudad desde una posición elevada y es uno de los puntos históricos más reconocibles de Tinghir.

Más que buscar aquí una kasbah perfectamente restaurada como Taourirt, lo interesante es la relación entre la fortaleza, el oasis y las montañas.

Desde arriba se obtiene una de las mejores panorámicas de Tinghir.

La Oficina Nacional de Turismo recomienda precisamente comenzar la visita de Tinghir desde la Kasbah de Glaoui para contemplar el palmeral y las gargantas del Todra

El antiguo Mellah de Aït El Haj

Es uno de los lugares que permite conocer una faceta de Tinghir que suele quedar eclipsada por las gargantas.

El Mellah de Aït El Haj conserva calles estrechas y casas de adobe y constituye el antiguo barrio judío de la ciudad.

Aquí se aprecia mejor que Tinghir no es solamente un destino paisajístico: también es un lugar donde se cruzaron durante siglos las culturas amazigh, árabe y judía.